Las características de nuestro sistema escolar hacen que docentes, directivos y asistentes de la educación desempeñan sus funciones en un contexto de gran presión social y laboral. No sólo deben guiar los aprendizajes de las y los estudiantes, sino además preocuparse de la convivencia, seguridad y las necesidades socioemocionales de las y los estudiantes. Todo esto conlleva gran desgaste y multiplicidad de factores estresores asociados a su trabajo.
Al respecto, la Política Nacional de Convivencia Educativa mandata a los establecimientos educacionales a “abordar de manera gradual la salud mental como uno de los componentes de acción de la gestión de la convivencia” (MINEDUC, 2024, p.7). Por lo que el fortalecimiento de las habilidades socioemocionales y el autocuidado del equipo se posicionan como parte de objetivos institucionales que se pueden trabajar como parte del Plan de Gestión de la Convivencia Escolar o el Plan de Mejoramiento Educativo (PME).

Para abordar adecuadamente estos desafías, se propone el concepto de “Equipos que se Cuidan”, es decir una mirada que pone el acento en la generación de prácticas sistemáticas e institucionales de reflexión, comunicación y cuidado entre quienes conforman el equipo educativo de cada comunidad, bajo las siguientes ideas centrales:
- El equipo logra una mirada colectiva, es decir, el grupo se ve y reconoce como tal.
- El equipo logra reflexionar sobre sus prácticas y cambiar lo que no funciona o molesta.
- El equipo fomenta la colaboración e impregna a sus miembros de estrategias compartidas.
- El equipo reconoce y gestiona su propia comunicación.
- Se logra la resolución de conflictos y la contención emocional entre sus integrantes.
En la siguiente conversación con el psicólogo Martín Herrera, reflexionamos sobre las características y sentidos de los equipos que se cuidan.










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