por Raúl Ortega Mondaca.
La Ley N° 21.809 de Convivencia Educativa, que entra en vigencia el próximo 1 de julio, señala que los Reglamentos Internos de todos los establecimientos educacionales del país deben contar con “Mecanismos para la gestión colaborativa de los conflictos que surjan entre los integrantes de la comunidad educativa”.
Indicando además, que “estos mecanismos se regirán por los principios de voluntariedad, confidencialidad, igualdad, imparcialidad y neutralidad. Asimismo, deberán utilizarse con resguardo de los derechos fundamentales de quienes se sometan a su aplicación” (Ley N° 21.809).
Esto supone que los Equipos de Convivencia deberán implementar diferentes estrategias de resolución alternativa de conflictos (ERAC), es decir, metodologías de diálogo que permitan superar conflictos que se presenten en la comunidad escolar.
Las ERAC son formas de intervención social que buscan que las partes de un conflicto transformen positivamente las relaciones sociales que se encuentran deterioradas. Es decir, constituyen posibilidades para que las y los involucrados/as en un conflicto específico, reconstruyan la forma como se tratan cotidianamente, mejorando así su calidad de vida y generando aprendizajes individuales y colectivos. Las ERAC promueven una mirada pedagógica de la conflictividad escolar, es decir, fomentan las posibilidades de aprendizaje a partir de la resolución de conflictos, pero para su implementación requieren que la comunidad educativa cumpla ciertos requisitos institucionales que les den soporte a estas metodologías, así como también, se requiere que el Equipo de Convivencia cumpla con las condiciones metodológicas que les dan sentido a estas prácticas. Específicamente, es posible identificar los siguientes elementos en estos dos niveles:
- Requisitos Institucionales: Incorporación de las ERAC en el Reglamento Interno, establecer un sistema de derivación de casos y registros del proceso, establecer horarios y lugares, capacitar al equipo que realizará estos procesos.
- Requisitos Metodológicos: La participación debe ser voluntaria, mantener la confidencialidad del caso, destreza en el uso de herramientas comunicacionales (preguntas, parafraseo, etc.), turnos de habla, establecer el pacto de no agresión y de escucha entre participantes.

La implementación de las ERAC en los establecimientos educacionales conlleva tomar varias decisiones, por ejemplo, es necesario definir qué tipo de conflictos serán abordados desde esta perspectiva y cuáles no. Si bien “no podrán aplicarse dichos mecanismos cuando el conflicto trate sobre hechos constitutivos de delito o vulneración de derechos fundamentales” (Ley N° 21.809), esto aún deja una amplia gama de posibles conflictos a abordar desde esta perspectiva, por lo que resulta pertinente sugerir focalizar estas estrategias para conflictos que conlleven el deterioro de una relación social de larga data o con fuerte componente afectivo por parte de las y los involucrados/as. Por ejemplo, una pelea entre dos estudiantes que hasta este conflictos eran amigos/as desde hace mucho tiempo, o además poseen vínculos familiares, es mucho más pertinente de ser abordado a través de una ERAC, que un conflicto entre estudiantes que apenas se conocen y no tienen historias compartidas.
Por otro lado, cada comunidad educativa tendrá que decidir si le interesa desarrollar la resolución de conflictos entre pares, es decir, capacitar y acompañar a un grupo de estudiantes para que actúen como mediadores/as de conflictos de sus compañeros/as o si solo utilizará estas metodologías desde el mundo adulto del liceo. Si bien la literatura reconoce mayor efectividad en la resolución entre pares, también se señala explícitamente que es la más difícil de implementar en el sistema educacional chileno.
Entre las ERAC más pertinentes al ámbito escolar se puede señalar: la mediación, la negociación, el arbitraje o el círculo. Cada una de ellas se enfoca en diferentes aspectos de un conflicto y conlleva distintos roles de parte del equipo facilitador, por lo que cada comunidad deberá definir qué métodos específicos implementa aludiendo a las características y habilidades de quienes las ejecutarán y los resultados que se vayan logrando. En definitiva, con las ERAC se abre un mundo de posibilidades que los Equipos de Convivencia deben ir explorando y construyendo de acuerdo a su propia realidad.











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