por Francisco Farías Mansilla
¿Cómo se aprende a ser hombre en el espacio escolar? La tesis “Hacerse varón en liceos municipales: dinámicas de género en las construcciones de masculinidades” aborda esta pregunta analizando el papel del liceo en la formación de las identidades masculinas de estudiantes de enseñanza media en contextos municipales.
El estudio tuvo como objetivo general analizar las dinámicas de género que intervienen en la construcción de masculinidades en varones jóvenes,identificando tres dimensiones: los procesos de construcción identitaria, las instancias de socialización entre pares y los mecanismos educativos (formales y ocultos) mediante los cuales la escuela participa en estos aprendizajes. La investigación se desarrolló con un enfoque cualitativo, a través de entrevistas en profundidad y observación de la vida cotidiana en dos liceos de la comuna de Peñalolén.
Los resultados muestran que el liceo es un espacio clave de aprendizaje de género. En las interacciones cotidianas, en el uso del cuerpo, el lenguaje y las relaciones entre pares, se reproducen mandatos asociados a la masculinidad hegemónica, como la demostración permanente de fuerza, el control emocional, la competencia y la validación entre varones. Estos aprendizajes se articulan con una lógica adultocéntrica, donde el mundo adulto regula la convivencia desde el control, limitando la participación juvenil en la gestión de los conflictos.

La investigación evidencia que la masculinidad funciona como una promesa de reconocimiento social, pero también como una exigencia constante que refuerza jerarquías, invisibiliza privilegios y afecta la convivencia escolar. Al mismo tiempo, se identifican tensiones y experiencias que abren posibilidades para construir formas de relación más colaborativas y menos centradas en la dominación.
Desde la perspectiva de la gestión educativa, el principal desafío es comprender que la convivencia escolar no es solo un problema de disciplina, sino también un proceso de construcción de género y de relaciones generacionales. Incorporar una mirada de género, visibilizar el currículo oculto y promover espacios de reflexión y participación estudiantil aparecen como claves para avanzar hacia comunidades educativas más inclusivas y democráticas.
En un contexto donde los conflictos de convivencia, las violencias y las demandas por igualdad de género interpelan al sistema educativo, esta tesis ofrece herramientas conceptuales y empíricas para comprender que la convivencia escolar es también un proceso de construcción de género. Leerla es una invitación a mirar el liceo no solo como un lugar de enseñanza de contenidos, sino como un espacio donde se forman sujetos, relaciones y formas de habitar la vida en común.










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