La escuela cumple un importante rol de socialización de las nuevas generaciones. “En la escuela y el liceo las niñas, niños, jóvenes y adultos incorporan progresivamente la conciencia del otro y de la pertenencia a una comunidad. Ambos son espacios privilegiados de interacción donde se logra dotar de conocimientos y actitudes a los actores de la comunidad con el fin de alcanzar una adecuada convivencia democrática”[1]. De esta forma, se le asigna a los establecimientos educacionales la responsabilidad de desarrollar los aprendizajes necesarios para que las personas asuman y ejerzan su ciudadanía de forma activa, responsable y acorde al sistema democrático imperante.
De hecho, la Ley N° 20.911 de Formación Ciudadana exige que todos los establecimientos educacionales con reconocimiento oficial cuenten con un Plan de Formación Ciudadana, que busque los siguientes objetivos:
- “Promover la comprensión y análisis del concepto de ciudadanía y los derechos y deberes asociados a ella, entendidos éstos en el marco de una república democrática, con el propósito de formar una ciudadanía activa en el ejercicio y cumplimiento de estos derechos y deberes.
- Fomentar en los estudiantes el ejercicio de una ciudadanía crítica, responsable, respetuosa, abierta y creativa.
- Promover el conocimiento, comprensión y análisis del Estado de Derecho y de la institucionalidad local, regional y nacional, y la formación de virtudes cívicas en los estudiantes.
- Promover el conocimiento, comprensión y compromiso de los estudiantes con los derechos humanos reconocidos en la Constitución Política de la República y en los tratados internacionales suscritos y ratificados por Chile, con especial énfasis en los derechos del niño.
- Fomentar en los estudiantes la valoración de la diversidad social y cultural del país.
- Fomentar la participación de los estudiantes en temas de interés público.
- Garantizar el desarrollo de una cultura democrática y ética en la escuela.
- Fomentar una cultura de la transparencia y la probidad.
- Fomentar en los estudiantes la tolerancia y el pluralismo”[2].
De acuerdo con la misma Ley, el Plan de Formación Ciudadana de cada establecimiento educacional, debe mantener coherencia con el Proyecto Educativo Institucional (PEI), puede ser incorporado al Plan de Mejoramiento Educativo (PME) en aquellos establecimientos adscritos a la Subvención Escolar Preferencial (SEP); y debe ser presentado a inicio de cada año, al respectivo Consejo Escolar de la comunidad educativa. Entre las acciones posibles de incorporar en este Plan, la Ley señala:
- “Una planificación curricular que visibilice de modo explícito los objetivos de aprendizaje transversales que refuerzan el desarrollo de la ciudadanía, la ética y una cultura democrática en las distintas asignaturas del currículum escolar.
- La realización de talleres y actividades extraprogramáticas, en los cuales haya una integración y retroalimentación de la comunidad educativa.
- La formación de docentes y directivos en relación con los objetivos y contenidos establecidos en esta ley.
- El desarrollo de actividades de apertura del establecimiento a la comunidad.
- Actividades para promover una cultura de diálogo y sana convivencia escolar.
- Estrategias para fomentar la representación y participación de los estudiantes.
- Otras que el sostenedor, en conjunto con la comunidad educativa, consideren pertinentes”[3].
Todo esto, requiere que los equipos educativos tengan claro qué es la ciudadanía y cómo se construye en los espacios educativos. En palabras simples, la ciudadanía es un estatus o categoría de pertenencia que poseen las personas al interior de una sociedad moderna, que funciona democráticamente. Es en esa condición que nos hace a todos y a todas igualmente válidos/as al interior de nuestra sociedad.
La ciudadanía posee al menos, tres elementos fundamentales:
- Ciudadanía como membresía a una sociedad, es decir, formamos parte de esta sociedad, por lo que podemos enfrentar conjuntamente nuestras necesidades e ir progresivamente mejorando nuestras condiciones de vida.
- Ciudadanía como titularidad de derechos, es decir, todas las personas tenemos un estándar mínimo de calidad de vida garantizado por la sociedad a la que pertenecemos, por lo que podemos ejercer ciertas acciones específicas, como el derecho a educarnos, derecho a dar nuestra opinión, libertad de conciencia o derecho a organizarnos.
- Ciudadanía como titularidad de deberes, es decir, todas las personas tienen responsabilidades que cumplir frente al grupo social o comunidad a la que pertenecen, así como a la sociedad en su conjunto, por ejemplo, debemos respetar a las personas y a la diversidad que existe en nuestra sociedad, debemos hacer buen uso y cuidar los bienes de uso público, como plazas, escuelas o consultorios, y también debemos denunciar las situaciones que consideramos que afectan los derechos de alguien o el bienestar de la comunidad en general.
Así, es posible distinguir dos elementos complementarios para la formación de una ciudadanía activa y que son necesarios de apoyar en los establecimientos educacionales del país:
1. Desarrollo de Aprendizajes Claves.
La formación ciudadana requiere que las y los estudiantes vayan desarrollando un conjunto de aprendizajes necesarios para el ejercicio progresivo de una ciudadanía activa y responsable. Estos aprendizajes deben contextualizarse a la realidad de cada comunidad educativa, pero en términos generales deben complementar los siguientes tres elementos:
- Conocimientos específicos que fundamentan el accionar ciudadano, como por ejemplo, las nociones de ciudadanía, Estado, democracia, participación, rol de las autoridades, etc. Estos conocimientos, al ser contrastados con la realidad irán configurando sentidos y saberes sociales fundamentales para una ciudadanía activa.
- Habilidades sociales y cognitivas, que permitan a las y los estudiantes lograr actuar como ciudadanos/as al interior de su comunidad educativa y la sociedad en general, estas habilidades incluyen la capacidad de escuchar, analizar, expresar ideas, argumentar, debatir, trabajar en equipo, etc.
- Actitudes, o predisposiciones a la acción ciudadana tales como el interés por los temas sociales o públicos, sentido de pertenencia y solidaridad grupal, iniciativa y proactividad frente a problemas y necesidades, valoración de la diversidad social, etc.

2. Experimentar Instancias Significativas.
Complementariamente a los aprendizajes claves señalados, la formación ciudadana requiere que las y los estudiantes experimenten de forma concreta, espacios reales de ciudadanía en sus respectivas escuelas y liceos. Estas experiencias permitirán poner en juego los aprendizajes desarrollados y potenciará prácticas ciudadanas significativas, tales como:
- Ejercicio de derechos. Las y los docentes, directivos y asistentes de la educación de los establecimientos educacionales tienen el rol de garante de los derechos de las y los estudiantes, por lo que al interior de la comunidad educativa debe ser posible el ejercicio concreto de cada uno de los derechos consagrados en la legalidad vigente y en el respectivo Reglamento Interno del centro educativo.
- Participación activa. Cada comunidad educativa debe definir instancias de participación real para cada uno de los actores escolares, así como espacios de encuentro interestamental, por lo que se requiere que las y los estudiantes puedan incidir en la toma de decisiones que les afecten. Esta participación debe ser lo más cotidiana posible y permitir la organización de las y los estudiante con el fin de que apropien y responsabilicen de su propio entorno.
- Interacción con instituciones. La ciudadanía no solo conlleva interacción entre pares sino también con autoridades e instituciones que cumplen diferentes roles sociales, por ello, las y los estudiantes deben experimentar acciones concretas tales como diálogos con autoridades, denunciar irregularidades, solicitar y utilizar información pública, utilizar mecanismos de resolución de conflictos, etc.
De esta manera, la ciudadanía conlleva pasar de lo individual a lo colectivo, consiste en encontrarse con tus pares en la cotidianidad del barrio, lugar de estudio o trabajo, conocer tus deberes, cumplir tus derechos, organizarse, identificar necesidades o problemas, dialogar con la autoridad y comprometerse en acciones que vayan mejorando la calidad de vida de todas y todos.
A continuación te dejamos la Ley N° 20.911 de Formación Ciudadana para que la leas directamente:
[1] MINEDUC, “Orientaciones para la Elaboración del Plan de Formación Ciudadana”, Ministerio de Educación, Santiago, 2016, Pág. 9.
[2] Artículo Único, Ley N° 20.911 de Formación Ciudadana.
[3] Ibíd.












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